Abstract
Se habla hoy de la narrativa y el cine de la violencia contemporá-nea, una nueva configuración que supone una serie de corrimientos del papel del Estado como centro gravitacional del conflicto social y como escenario en la consumación de una justicia por venir, un es-cenario en donde el mercado se postula (o se había postulado desde la introducción de las recetas neoliberales hasta su espectacular fra-caso) como la racionalidad última. Pero las formaciones culturales ya no se reemplazan y/o superan, sino que co-existen en un presente fragmentado de capas superpuestas (un tiempo ni dialéctico ni tele-ológico) 1. Persiste y resurge entonces todo un corpus narrativo que vuelve sobre una violencia históricamente anterior, la de las guerras sucias en las que la nación funcionaba como marco semántico de la violencia y del sacrificio, pero desde el tratamiento de sus conse-cuencias y efectos; lo cual también constituye una re-evaluación de lo que en ciertos contextos se dio a llamar la " transición " , en la que el marco meta-jurídico de los derechos humanos ofició de discurso para la legitimación y re-constitución del estado democrático 2. Pero esta " transición " también ha sido entendida como el sello legitima-dor que cierra el ciclo geopolítico realizado por las dictaduras, es decir, la neo-liberalización de las economías latinoamericanas, y la comodificación ('flexibilización') creciente de la vida bajo el signo triunfante de la globalización y la desregulación del capital, en la ya tan lejana década de los noventa 3. Es desde este entrecruzamiento de problemas que me parece in-teresante leer estas narrativas que llamaré aquí " de verdad y recon-ciliación " , no porque busquen o supongan una o la otra sino más bien porque se alimentan del marco jurídico-institucional transnacio-nal que promovió en diferentes contextos nacionales pero en el mismo clima geopolítico global, las comisiones 4. Más que como ex-presión de una ciudad letrada comprometida en tramitar los proble