Abstract
Este artículo analiza las vías en que dos cuestiones presentes en la vanguardia latinoamericana, identidad cultural y modernidad, se desenvuelven a lo largo de la obra de Oliverio Girondo, hasta llegar a su libro Campo nuestro (1946). Mi principal argumento es que esas dos líneas se encuentran escindidas, no anudadas en los textos poéticos. Y que dicha escisión es la que lleva a Girondo, en la década de los 40, a abandonar toda propuesta vanguardística y retornar a una tradición criollista políticamente conservadora, como modo de asegurar una identidad que los avatares de la modernidad ponían seriamente en cuestión.