Abstract
ABSTRACT
At fistula hospitals in Ethiopia, patients who are not cured of their incontinence are hired as “nurse aides” to perform essential nursing duties in the ward and operating theater. An array of tensions surrounds the work of these women, tensions that are emblematic of their chronic—but secret—patient status. If accidentally disclosed, the women's ongoing illness episodes sabotage their ability to administer treatment, such as injections. In contrast to classic anthropological accounts of wounded healers and therapeutic narratives about the virtues of experience‐based care, I argue in this article that illness experience can also have a profoundly delegitimizing effect. Rather than attributing these dynamics to the alleged stigma that surrounds obstetric fistula sufferers, I delineate the various challenges to clinical authority that are epitomized by the figure of the sick healer. Nurse aides’ experiences with obstetric fistula proved to be a liability precisely because these experiences had not been resolved. Their chronic injuries raised questions both about their medical training and the efficacy of surgery. Attending to these Ethiopian health practitioners can hone our grasp of the professional dilemmas posed by chronic afflictions and contribute to our understanding of available ideologies at play in the global practice of biomedicine. [chronic illness, experience, healing, obstetric fistula, Ethiopia]
RESUMEN
En hospitales para fístulas en Etiopía, los pacientes que no son curados de su incontinencia son contratados como “ayudantes de enfermería” para desempeñar labores de enfermería esenciales en la sala y quirófano. Una variedad de tensiones rodea el trabajo de estas mujeres, tensiones que son emblemáticas de su status de paciente crónico—pero secreto. Si su situación se pone al descubierto accidentalmente, los episodios de la actual enfermedad de las mujeres sabotean sus habilidades para administrar tratamientos, tales como la aplicación de drogas parenterales. En contraste a los clásicos reportes antropológicos de curanderos que han sufrido heridas y narrativas terapéuticas acerca de las virtudes del cuidado basado en la experiencia, el argumento en este artículo es que la experiencia de enfermedad puede también tener un efecto profundamente deslegitimador. En vez de atribuir estas dinámicas al estigma atribuido, que rodea a los que sufren fístulas obstétricas, postulo varios retos a la autoridad clínica que son personificados por la figura sanador enfermo. Las experiencias de las ayudantes de enfermeras con fistula obstétrica probaron ser un riesgo precisamente porque estas experiencias no han sido resueltas. Sus lesiones crónicas cuestionaron su entrenamiento médico y la eficacia de la cirugía. El prestar atención a estos profesionales de la salud en Etiopía puede mejorar nuestra comprensión de los dilemas profesionales planteados por los trastornos crónicos y contribuir a entender las ideologías disponibles que están en juego en la práctica global de la biomedicina. [enfermedad crónica, experiencia, sanar, fístula obstétrica, Etiopía]